viernes, 8 de octubre de 2010

Fuego



Fuego en la espalda y en el pelo
en el cielo tardío,
en la taza blanca y humeante,
en el lago de aguas obedientes,
en la mañana secreta,
en la tarde de vapores enemistados.

Fuego en las venas ajenas,
en el cansado vino,
en la esquina tajante,
en el mar y en su espuma,
fuego en cada costumbre.

Sin saberme jugando con fuego,
para ser yo quien se quemara
en una habitación ya olvidada,
en una fuga sin descanso,
en un sillón sin respaldo,
en un blues descompuesto.

Francisco Javier Illán Vivas
De "Dulce amargor"



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